18-11 Dedicación de la Basílica de San Pedro y San Pablo

Dedicación de las basílicas de San Pedro y San Pablo
San Román de Cesarea, diácono y mártir
San Patroclo de Colombier, presbítero
San Maudeto, abad
San Romacario de Coutances, obispo
San Teofredo, abad y mártir
San Odón de Cluny, abad
Beatos Leonardo Kimura y cuatro compañeros, mártires
Santa Filipina Duchesne, virgen
Beato Grimoaldo de la Purificación Santamaría, religioso
Beata Carolina Kózka, virgen y mártir
Beatas María del Refugio Hinojosa y Naveros y cinco compañeras, vírgenes y mártires
Beato Vidal Luis Gómara, presbítero y mártir
Beatos Ovidio Bertrán y cinco compañeros, mártires

¿Qué quieres que haga por ti? Señor, que recobre la vista.

Lunes de la XXXIII semana del tiempo ordinario, feria o dedicación de las basílicas de San Pedro y San Pablo, apóstoles, memoria libre.

1 Mac 1,10-15.41-43.54-57.62-64.
Sal 118
Lc 18,35-43

35Cuando se acercaba a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino pidiendo limosna. 36Al oír que pasaba gente, preguntaba qué era aquello; 37y le informaron: «Pasa Jesús el Nazareno». 38Entonces empezó a gritar: «¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!». 39Los que iban delante lo regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!». 40Jesús se paró y mandó que se lo trajeran. Cuando estuvo cerca, le preguntó: 41«¿Qué quieres que haga por ti?». Él dijo: «Señor, que recobre la vista». 42Jesús le dijo: «Recobra la vista, tu fe te ha salvado». 43Y enseguida recobró la vista y lo seguía, glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alabó a Dios.

Para la memoria:

Hch 28,11-16.30-31
Sal 97
Mt 14,22-33

22Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: «Ten compasión de mí, Señor Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo». 23Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: «Atiéndela, que viene detrás gritando». 24Él les contestó: «Solo he sido enviado a las ovejas descarriadas de Israel». 25Ella se acercó y se postró ante él diciendo: «Señor, ayúdame». 26Él le contestó: «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos». 27Pero ella repuso: «Tienes razón, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de los amos». 28Jesús le respondió: «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas». En aquel momento quedó curada su hija. 29Desde allí Jesús se dirigió al mar de Galilea, subió al monte y se sentó en él. 30Acudió a él mucha gente llevando tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos y muchos otros; los ponían a sus pies y él los curaba. 31La gente se admiraba al ver hablar a los mudos, sanos a los lisiados, andar a los tullidos y con vista a los ciegos, y daban gloria al Dios de Israel. 32Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Siento compasión de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino». 33Los discípulos le dijeron: «¿De dónde vamos a sacar en un despoblado panes suficientes para saciar a tanta gente?».

Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.

Domingo XXXIII del tiempo ordinario, solemnidad.

Mal 3,19-20a
Sal 97
2 Tes 3,7-12
Lc 21,5-19

5Y como algunos hablaban del templo, de lo bellamente adornado que estaba con piedra de calidad y exvotos, Jesús les dijo: 6«Esto que contempláis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida». 7Ellos le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?». 8Él dijo: «Mirad que nadie os engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre diciendo: “Yo soy”, o bien: “Está llegando el tiempo”; no vayáis tras ellos. 9Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque es necesario que eso ocurra primero, pero el fin no será enseguida». 10Entonces les decía: «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, 11habrá grandes terremotos, y en diversos países, hambres y pestes. Habrá también fenómenos espantosos y grandes signos en el cielo. 12Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles, y haciéndoos comparecer ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre. 13Esto os servirá de ocasión para dar testimonio. 14Por ello, meteos bien en la cabeza que no tenéis que preparar vuestra defensa, 15porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. 16Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os entregarán, y matarán a algunos de vosotros, 17y todos os odiarán a causa de mi nombre. 18Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; 19con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.

17-11 San Acisclo y Santa Victoria

Santa Isabel de Hungría, viuda
San Gregorio «Taumaturgo», obispo
Santos Alfeo y Zaqueo, mártires
San Acisclo, mártir
San Aniano de Orleáns, obispo
San Namacio de Vienne, obispo
San Gregorio de Tours, obispo
Santa Hilda, abadesa
San Florino, presbítero
San Lázaro, monje confesor
San Hugo de Novara, abad
San Hugo de Lincoln, obispo
Beata Salomé, abadesa
Santa Gertrudis la Magna, virgen
Beato León Saisho Shichiemon Atsutomo, mártir
San Juan del Castillo, presbítero y mártir
Santos Jordán Ansalone y Tomás Hioji Rokuzayemon Nishi, presbíteros y mártires
Beato Lope Sebastián Hunot, presbítero y mártir
Beato Eusebio Andrés, religioso y mártir
Beato Josafat Kocylovskyj, obispo y mártir

Dios hará justicia a sus elegidos que claman ante él.

Sábado de la XXXII semana del tiempo ordinario o santa María en sábado, memoria libre o santa Margarita de Escocia, memoria libre o santa Gertrudis, virgen, memoria libre.

Sab 18,14-16;19,6-9
Sal 104
Lc 18,1-8

18 1Les decía una parábola para enseñarles que es necesario orar siempre, sin desfallecer. 2«Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. 3En aquella ciudad había una viuda que solía ir a decirle: “Hazme justicia frente a mi adversario”. 4Por algún tiempo se estuvo negando, pero después se dijo a sí mismo: “Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, 5como esta viuda me está molestando, le voy a hacer justicia, no sea que siga viniendo a cada momento a importunarme”». 6Y el Señor añadió: «Fijaos en lo que dice el juez injusto; 7pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que claman ante él día y noche?; ¿o les dará largas? 8Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?».

El día que se revele el Hijo del hombre.

Viernes de la XXXII semana del tiempo ordinario, feria o san Alberto Magno, obispo y doctor de la Iglesia, memoria libre.

Sab 13,1-9
Sal 18
Lc 17,26-37

26Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre: 27comían, bebían, se casaban los hombres y las mujeres tomaban esposo, hasta el día en que Noé entró en el arca; entonces llegó el diluvio y acabó con todos. 28Asimismo, como sucedió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, sembraban, construían; 29pero el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos. 30Así sucederá el día que se revele el Hijo del hombre. 31Aquel día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas en casa no baje a recogerlas; igualmente, el que esté en el campo, no vuelva atrás. 32Acordaos de la mujer de Lot. 33El que pretenda guardar su vida, la perderá; y el que la pierda, la recobrará. 34Os digo que aquella noche estarán dos juntos: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán; 35estarán dos moliendo juntas: a una se la llevarán y a la otra la dejarán». 36 37Ellos le preguntaron: «¿Dónde, Señor?». Él les dijo: «Donde está el cadáver, allí se reunirán los buitres».

15-11 San Alberto Magno

San Alberto Magno, obispo y doctor de la IglesiaSantos Fidenciano, Valeriana, Victoria y diecisiete compañeros, mártires
Santos Gurias y Samonas, mártires
San Félix de Nola, obispo
San Maclovio de Alet, obispo
San Desiderio de Cahors, obispo
San Sidonio, abad
Santos Marino y Aniano, mártires
San Fintano, monje
San Leopoldo el Piadoso, laico
Beatos Hugo Faringdon, Juan Eynon y Juan Rugg, mártires
Beatos Ricardo Whiting, Rogelio James y Juan Thorne, mártires
Beata Lucía Brocadelli, religiosa
Beato Cayo Coreano, catequista mártir
Santos Roque González y Alfonso Rodríguez, presbíteros y mártires
San José Pignatelli, religioso presbítero
San José Mkasa Balikuddembé, mártir
Beata María de la Pasión de Chappotin de Neuville, virgen y fundadora
San Rafael de San José Kalinowski, religioso presbítero
Beato Miguel Díaz Sánchez, presbítero y mártir

El reino de Dios está en medio de vosotros.

Jueves de la XXXII semana del tiempo ordinario, feria.

Sab 7,22-8,1
Sal 118
Lc 17,20-25

20Los fariseos le preguntaron: «¿Cuándo va a llegar el reino de Dios?». Él les contestó: «El reino de Dios no viene aparatosamente, 21ni dirán: “Está aquí” o “Está allí”, porque, mirad, el reino de Dios está en medio de vosotros». 22Dijo a sus discípulos: «Vendrán días en que desearéis ver un solo día del Hijo del hombre, y no lo veréis. 23Entonces se os dirá: “Está aquí” o “Está allí”; no vayáis ni corráis detrás, 24pues como el fulgor del relámpago brilla de un extremo al otro del cielo, así será el Hijo del hombre en su día. 25Pero primero es necesario que padezca mucho y sea reprobado por esta generación.

14-11 San José Pignatelli

San Teodoto, mártir
San Hipacio de Gangres, obispo y mártir
San Rufo de Aviñón, obispo
San Dubricio de Bardsey, abad y obispo
San Juan de Traù, eremita y obispo
Beato Juan de Tufaria, eremita
San Lorenzo O´Toole, obispo
San Siardo, abad
San Serapión, religioso y mártir
Santos Nicolás Tavelic, Deodato Aribert, Esteban de Cúneo y Pedro de Narbone, presbíteros y mártires
Beato Juan de Licio, religioso presbítero
Beatos Gaspar Nishi Genka, Úrsula y Juan Mataichi Nishi, mártires
San Esteban Teodoro Cuénot, obispo y mártir
Beata María Merkert, virgen y fundadora
Beata María Teresa de Jesús, virgen y fundadora