26-11 San Siricio

San Siricio, papa
San Alipio, diácono y monje
San Conrado de Constanza, obispo
San Nicón «Metanoeite», monje
San Belino de Padua, obispo y mártir
Beato Poncio de Faucigny, religioso
San Silvestre Gozzolini, abad y fundador
Beata Delfina, viuda
Beatos Hugo Taylor y Marmaduco Bowes, mártires
San Humilde Pirozzo, religioso
San Leonardo de Porto Maurizio, religioso presbítero
Santos Tomás Dinh Viet Du y Domingo Nguyen Van Xuyên, presbíteros y mártires
Beata Cayetana Sterni, viuda y fundadora
Beato Santiago Alberione, presbítero y fundador 

San Siricio, papa. Romano de nacimiento, entró en las filas del clero de Roma bajo el papa Liberio y alcanzó el grado de diácono. Muerto san Dámaso (11-12-384), fue elegido para sucederle. Ejerció su autoridad con prudencia y eficacia por medio de las cartas decretales. Se conservan varias de verdadera importancia, que evidencian la conciencia que tenía de su autoridad y su amor a la disciplina eclesiástica. Intervino de forma oportuna en todos los asuntos de la Iglesia de su época, buscando la unidad y la ortodoxia de pastores y fieles. Hubo en su tiempo importantes trabajos en los edificios sagrados de Roma. Murió el 26-11-399.

Fuente: Todos los Santos. José Luis Repetto. Ed. BAC

Se acerca vuestra liberación

Jueves de la XXXIV semana del tiempo ordinario.

Ap 18,1-2.21-23;19,1-3.9a
Sal 99,2.3.4.5
Lc 21,20-28

Lectura del santo Evangelio según san Lucas:

20Y cuando veáis a Jerusalén sitiada por ejércitos, sabed que entonces está cerca su destrucción. 21Entonces los que estén en Judea, que huyan a los montes; los que estén en medio de Jerusalén, que se alejen; los que estén en los campos, que no entren en ella; 22porque estos son días de venganza para que se cumpla todo lo que está escrito. 23¡Ay de las que estén encintas o criando en aquellos días! Porque habrá una gran calamidad en esta tierra y un castigo para este pueblo. 24Caerán a filo de espada, los llevarán cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por gentiles, hasta que alcancen su plenitud los tiempos de los gentiles. 25Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y el oleaje, 26desfalleciendo los hombres por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues las potencias del cielo serán sacudidas. 27Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y gloria. 28Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación».

Palabra del Señor.

25-11 San Mercurio

Santa Catalina de Alejandría, virgen y mártir
San Mercurio, mártir
San Moisés, presbítero y mártir
San Pedro de Alejandría y compañeros, mártires
San Márculo de Numidia, obispo y mártir
San Maurino, mártir
Beata Beatriz de Ornacieux, virgen
Beata Isabel Achler «la buena», virgen y reclusa
San Pedro Yi Ho-yong, catequista mártir
Beatos Jacinto Serrano López y Santiago Meseguer Burillo, religiosos mártires 

San Mercurio, mártir. Según la tradición era oficial del ejército romano y pese a haberse comportado con gran valor en la guerra, cuando se supo su condición de cristiano fue martirizado en Cesarea de Capadocia en el imperio de Decio hacia el 250.

Fuente: Todos los Santos. José Luis Repetto. Ed. BAC

Os odiarán a causa de mi nombre

Miércoles de la XXXIV semana del tiempo ordinario. Santa Catalina de Alejandría, virgen y mártir, memoria libre.

Ap 15,1-4
Sal 97,1.2-3ab.7-8.9
Lc 21,12-19

Lectura del santo Evangelio según san Lucas:

12Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles, y haciéndoos comparecer ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre. 13Esto os servirá de ocasión para dar testimonio. 14Por ello, meteos bien en la cabeza que no tenéis que preparar vuestra defensa, 15porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. 16Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os entregarán, y matarán a algunos de vosotros, 17y todos os odiarán a causa de mi nombre. 18Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; 19con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.

Palabra del Señor.

Llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra

Martes de la XXXIV semana del tiempo ordinario. Santos Andrés Dung-Lac, presbítero y compañeros mártires, memoria obligatoria.

Ap 14,14-19
Sal 95,10.11-12.13
Lc 21,5-11

Lectura del santo Evangelio según san Lucas:

5Y como algunos hablaban del templo, de lo bellamente adornado que estaba con piedra de calidad y exvotos, Jesús les dijo: 6«Esto que contempláis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida». 7Ellos le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?». 8Él dijo: «Mirad que nadie os engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre diciendo: “Yo soy”, o bien: “Está llegando el tiempo”; no vayáis tras ellos. 9Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque es necesario que eso ocurra primero, pero el fin no será enseguida». 10Entonces les decía: «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, 11habrá grandes terremotos, y en diversos países, hambres y pestes. Habrá también fenómenos espantosos y grandes signos en el cielo.

Palabra del Señor.

24-11 San Crisógono

Santos Andrés Dung Lac y 116 compañeros, mártires
San Crisógono, mártir
Santa Firmina, mártir
San Protasio de Milán, obispo
San Romano de Blaye, presbítero
San Porciano, abad
San Colmano de Cloyne, obispo
Santas Flora y María, vírgenes y mártires
San Alberto de Lovaina, obispo y mártir
Beato Balsamo, abad
Santos Pedro Dumoulin-Borie, Pedro Vo Dang Khoa y Vicente Ngyen Tho Diem, mártires
Beata María Ana Sala, virgen
Beatas Nicetas de Santa Prudencia Plaja Xifra y once compañeras, vírgenes y mártires
Beato Félix Alonso Muñiz, presbítero y mártir 

San Crisógono, mártir. Mártir de Aquileya, que tuvo su sepulcro en dicha ciudad, y al que se dedicó una basílica en Roma en el Trastevere al menos desde el siglo V. Su nombre figura en el Canon Romano. Puede que su martirio tuviera lugar en el siglo IV.

Fuente: Todos los Santos. José Luis Repetto. Ed. BAC

23-11 San Columbano de Luxeuil y de Bobbio

San Columbano de Luxeuil y de Bobbio, abad
San Clemente I Romano, papa mártir
Santa Felicidad, mártir
Santa Mustiola, mártir
San Sisinio de Cícico, obispo y mártir
San Clemente de Metz, obispo
Santa Lucrecia de Mérida, mártir
San Anfiloquio de Iconio, obispo
San Severino de París, recluso
San Gregorio de Agrigento, obispo
San Trudón, presbítero
Beata Margarita de Saboya, viuda y fundadora
Santa Cecilia Yu So-sa, mártir
Beato Miguel Agustín Pro, presbítero y mártir
Beata María Cecilia Cendoya y Araquistain, virgen y mártir
Beato Alexandre de Barcelona, presbítero y mártir
Beata Enriqueta Alfieri, virgen 

San Columbano de Luxeuil y de Bobbio, abad. Nace en Leinster (Irlanda). Se formó en el monasterio de Bangor bajo la dirección del abad san Comgall que, cuando aún era un joven de 25 años le permitió salir a evangelizar, acción en la que destacó entre los insignes misioneros irlandeses que extendieron el nombre de Cristo por Europa. Misionó en Gran Bretaña, en Borgoña, en Suiza, en el reino franco, en el norte de Italia, etc. Tomó doce compañeros consigo, incluyendo a san Galo, y logró fundar monasterios en Annegray, Luxeuil y Fontaine de los Vosgos. Inflexible en trasladar al Continente las costumbres irlandesas, chocó con los clérigos nativos y tuvo que defenderse mediante una carta al papa san Gregorio Magno. Tras pasar los Alpes fue a Lombardía, donde volvió a tener problemas, y fundó el monasterio de Bobbio en el 614, en el cual murió en el año 615. Lo celebra el Misal Romano.

Fuente: Todos los Santos. José Luis Repetto. Ed. BAC

Ha echado lo que tenía para vivir

Lunes de la XXXIV semana del tiempo ordinario.

Ap 14,1-3.4b-5
Sal 23,1-2.3-4ab.5-6
Lc 21,1-4

Lectura del santo Evangelio según san Lucas:

211Alzando los ojos, vio a unos ricos que echaban donativos en el tesoro del templo; 2vio también una viuda pobre que echaba dos monedillas, 3y dijo: «En verdad os digo que esa pobre viuda ha echado más que todos, 4porque todos esos han contribuido a los donativos con lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».

Palabra del Señor.

Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis

Domingo XXXIV del Tiempo Ordinario. Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo.

Ez 34,11-12.5-17
Sal 22,1-2a.2b-3.5.6
1Co 15,20-26a.28
Mt 25,31-46

Lectura del santo Evangelio según san Mateo:

31«Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria 32y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. 33Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. 34Entonces dirá el rey a los de su derecha: “Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. 35Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, 36estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme”. 37Entonces los justos le contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; 38¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; 39¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”. 40Y el rey les dirá: “En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis”. 41Entonces dirá a los de su izquierda: “Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. 42Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, 43fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis”. 44Entonces también estos contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?”. 45Él les replicará: “En verdad os digo: lo que no hicisteis con uno de estos, los más pequeños, tampoco lo hicisteis conmigo”. 46Y estos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna».

Palabra del Señor.

No es Dios de muertos, sino de vivos: porque para él todos están vivos

Sábado de la XXXIII semana del tiempo ordinario. Memoria obligatoria de la Presentación de la Bienavanturada virgen María

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

27Se acercaron algunos saduceos, los que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron: 28«Maestro, Moisés nos dejó escrito: “Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero sin hijos, que tome la mujer como esposa y dé descendencia a su hermano”. 29Pues bien, había siete hermanos; el primero se casó y murió sin hijos. 30El segundo 31y el tercero se casaron con ella, y así los siete, y murieron todos sin dejar hijos. 32Por último, también murió la mujer. 33Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete la tuvieron como mujer». 34Jesús les dijo: «En este mundo los hombres se casan y las mujeres toman esposo, 35pero los que sean juzgados dignos de tomar parte en el mundo futuro y en la resurrección de entre los muertos no se casarán ni ellas serán dadas en matrimonio. 36Pues ya no pueden morir, ya que son como ángeles; y son hijos de Dios, porque son hijos de la resurrección. 37Y que los muertos resucitan, lo indicó el mismo Moisés en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor: “Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob”. 38No es Dios de muertos, sino de vivos: porque para él todos están vivos». 39Intervinieron unos escribas: «Bien dicho, Maestro». 40Y ya no se atrevían a hacerle más preguntas.

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