Demos frutos de santidad

«Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje». Así inicia Jesús, la parábola que utiliza para mostrarnos Cuánto Amor derrama Dios sobre el mundo, sobre la Iglesia, sobre cada uno de nosotros. Meditemos un tiempo, miremos a nuestro alrededor, miremos Todo lo creado, las personas, la Iglesia, y a nosotros mismos, para descubrir y acoger Tanto Amor, tanta delicadeza de Dios, tantos cuidados amorosos y constantes de Dios, tanta bondad derramada… Y descubramos cuantas personas, nos pone Dios para ayudarnos a descubrir su Presencia y su Cuidado, como nos ha dado a su Hijo, y con Él, la Vida verdadera para que la acojamos y demos frutos. Sepamos dar el fruto que Dios con paciencia espera, sepamos dar con nuestra vida testimonio de tanto recibido; demos frutos de santidad, de amor, de caridad y fraternidad. de Vida.

Jesús, al igual que Elías y Eliseo, no fue enviado solo a los judíos

LUNES III DE CUARESMA, FERIA.

2Rey 5,1-15
Sal 41,2.3;42,3.4
Lc 4,24-30

24Y añadió: «En verdad os digo que ningún profeta es aceptado en su pueblo. 25Puedo aseguraros que en Israel había muchas viudas en los días de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; 26sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías sino a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. 27Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naamán, el sirio». 28Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos 29y, levantándose, lo echaron fuera del pueblo y lo llevaron hasta un precipicio del monte sobre el que estaba edificado su pueblo, con intención de despeñarlo. 30Pero Jesús se abrió paso entre ellos y seguía su camino.

Mi objetivo es que mi fe siga creciendo

Hoja parroquial, número 53. Septiembre 2019. Rincón social.

Desde El Carpio, donde nació, a San Sebastián o Almadén, María Sainz Mora, ha trazado una vida pegada a la Iglesia, su refugio y destino permanente. Era muy pequeña cuando rezaba el rosario para su parroquia y ahora, tras diecisiete años vinculada a San Andrés, no ha dejado de servir a su comunidad en múltiples tareas: es la persona que inicia los cantos en la misa dominical de familia, la que ha impartido catequesis durante años y la que está cerca y arropa a muchos de nuestros mayores.
En plena madurez espiritual, María reconoce que su “objetivo es que mi fe siga creciendo” y reconoce que para eso “mi cursillo de cristiandad ha sido una gran experiencia, de las mejores de mi vida”. Así, explica que aunque su cercanía a Dios ha sido una constante, desde su estancia en la casa de San Pablo “noto la presencia del Señor y cuando pido su ayuda tengo la certeza de que Él soluciona mis problemas…así lo sé, porque lo siento”, asegura rotundamente. Para ella el tesoro de la fe no tiene medida y sostiene que “mi fe se potenció mucho durante su cursillo, desde entonces siento a Dios más cercano”. A raíz del cursillo aumentó su confianza en Él porque “el Señor siempre hace las cosas por un bien para nosotros; el Señor te capacita”.
Su gratitud hacia Dios se transforma en su debilidad hacia los mayores y los niños, de hecho terminó estudios de Magisterio, aunque nunca llegó a ejercer como profesora por la movilidad laboral de su marido, con el que fundó una familia junto a sus dos hijos hace treinta y ocho años. A ellos ha dedicado toda su capacidad pedagógica para hacerle entender el misterio del amor de Dios, algo que sus hijos les han devuelto siendo jóvenes con sólidos valores. Los ancianos están muy presentes en su vida porque su indefensión los convierte para ella en seres especiales a los que se desvive por ayudar, a veces, ofreciendo su compañía y acompañamiento a los más mayores de nuestra comunidad.
En San Andrés ha encontrado una parroquia donde se siente “como en casa” y desde aquí es capaz de transmitir su agradecimiento a Dios por todo lo vivido. María es capaz de dar gracias en la adversidad y también en el esplendor de un paisaje marino durante sus vacaciones, donde ve la mano del creador. En esta comunicación constante con Dios, María pide “desde que pongo los pies en el suelo” que le ayude a no pecar y como respuesta encuentra “paz” porque, según explica, “solo me van las cosas bien cuando estoy cerca de Jesucristo”. En sus oraciones siempre tiene presente a los enfermos y como penitencia ofrece cada Domingo de Ramos el procesionar vestida de mantilla tras la Virgen de la Esperanza, una experiencia que visualiza todo el año y que entiende como un ofrecimiento basado en la gratitud .
A sus personas más queridas sabe transmitir cada día “la felicidad y paz” que ella experimenta en su relación con Dios y busca maneras de atraer a la fe a quienes no han conocido todavía a Jesús. En medio de cada eucaristía o en los momentos de adoración al Santísimo reconoce la capacidad del amor de Dios al transformar situaciones cotidianas.

La Virgen de nuestro «sí»

Hoja parroquial, número 53. Septiembre 2019. Rincón del Papa.

LA VIRGEN DE NUESTRO “SÍ”, Papa Francisco, Panamá JMJ enero 2019
“(Discurso a los jóvenes, 24 enero 2019)… María se animó a decir “sí”. Se animó a darle vida al sueño de Dios… ¿Nos animamos a decirle al ángel, como María: he aquí los siervos del Señor, hágase? No contesten acá, cada uno conteste en su corazón. Hay preguntas que solo se contestan en silencio.”
¿Qué es el silencio?¿La ausencia de sonido? No, es donde resuena el eco de la Palabra. Donde la reflexionamos.
“(Vía Crucis con los jóvenes, 25 de enero de 2019) Hay una certeza que llena de esperanza este Camino de la Cruz: Jesús lo recorrió con Amor. Y también lo vivió la Virgen Gloriosa, la que desde el comienzo de la Iglesia ha querido sostener con su ternura el camino de la evangelización…
¿Nos animamos a permanecer al pie de la cruz como María?
Contemplamos a María, mujer fuerte. De ella queremos aprender a estar de pie al lado de la cruz. Con su misma decisión y valentía, sin evasiones ni espejismos. Ella supo acompañar el dolor de su Hijo, tu Hijo, Padre, sostenerlo en la mirada, cobijarlo con el corazón. Dolor que sufrió, pero no la resignó. Fue la mujer fuerte del “sí”, que sostiene y acompaña, cobija y abraza. Ella es la gran custodia de la esperanza.
De María aprendemos a decir “sí” al aguante recio y constante de tantas madres, padres, abuelos que no dejan de sostener y acompañar a sus hijos y nietos cuando “están en la mala”.
Padre, como María queremos ser Iglesia, la Iglesia que propicie una cultura que sepa acoger, proteger, promover e integrar; que no estigmatice y menos generalice en la más absurda e irresponsable condena de identificar a todo emigrante como portador del mal social.
Padre, como María queremos aprender a estar. Enséñanos Señor a estar al pie de la cruz, al pie de las cruces; despierta … nuestros ojos, nuestro corazón; rescátanos de la parálisis y de la confusión, del miedo y de la desesperación. Padre, enséñanos a decir: Aquí estoy junto a tu Hijo, junto a María y junto a tantos discípulos amados que quieren hospedar tu Reino en el corazón. Amén. “
“(Vigilia con los jóvenes, 26 enero 2019) … Él siempre nos primerea, es primero. Y así sorprendió a María y la invitó a formar parte de esta historia de Amor. Sin lugar a dudas la joven de Nazaret no salía en las “redes sociales” de la época, ella no era una “influencer”, pero sin quererlo ni buscarlo se volvió la mujer que más influenció en la historia. Y le podemos decir con confianza de hijos: María, la “influencer” de Dios. Con pocas palabras se animó a decir “sí” y ¡a confiar en el amor! , ¡a confiar en las promesas de Dios!, que es la única fuerza capaz de renovar, de hacer nuevas todas las cosas…
Siempre llama la atención la fuerza del “sí” de María, Joven. La fuerza de ese «hágase» que le dijo al ángel. Fue una cosa distinta a una aceptación pasiva o resignada. Fue algo distinto a un “sí” como diciendo: bueno, vamos a probar a ver qué pasa. María no conocía esa expresión: vamos a ver qué pasa. Era decidida, supo de qué se trataba y dijo “sí”, ¡sin vueltas! Fue algo más, fue algo distinto. Fue el “sí” de quien quiere comprometerse y el que quiere arriesgar, de quien quiere apostarlo todo, sin más seguridad que la certeza de saber que era portadora de una promesa…
María tendría, sin dudas, una misión difícil, pero las dificultades no eran una razón para decir “no”. Seguro que tendría complicaciones, pero no serían las mismas complicaciones que se producen cuando la cobardía nos paraliza por no tener todo claro o asegurado de antemano. ¡María no compró un seguro de vida! ¡María se jugó y por eso es fuerte, por eso es una influencer, es la influencer de Dios! El “sí” y las ganas de servir fueron más fuertes que las dudas y las dificultades.
Decir “sí” como María a esta historia de amor es decir “sí” a ser instrumentos para construir, en nuestros barrios, comunidades eclesiales capaces de callejear la ciudad, abrazar y tejer nuevas relaciones.”
Decir “Sí” a nuestra vocación, a nuestra llamada, es comprometerse, fiarse como María del Señor y poner nuestro empeño, contando con Su Gracia, para crear en cada momento lo que nos comprometimos a realizar en un momento determinado.
En este inicio de curso, sigamos diciendo “sí” a estar en camino, con nuestra familia, con nuestra comunidad, con nuestra diócesis, con la Iglesia, a pesar de las cruces que podamos tener y encontrarnos. Ofreciéndolo todo para favorecer y crear encuentro entre nosotros.
Para que de ese encuentro brote unidad, la unidad, “Para que sean uno como nosotros”, y siendo uno, sintiéndonos uno, nos amemos unos a otros como Él nos ha amado.

Adaptado de un resumen del Padre Juan Esquerda

Rincón parroquial septiembre

Hoja parroquial, número 53. Septiembre 2019. Rincón parroquial.

El Curso pastoral se retoma en este mes de septiembre con fuerzas renovadas tras el descanso estival. Con la mirada hacia adelante siempre, con la confianza en que merece la pena todo esfuerzo, todo trabajo por el Reino de Dios, arrancamos en este mes de septiembre, programando toda la actividad pastoral parroquial, que el día 30 de este mes expondremos en el Consejo Pastoral Parroquial, donde cada miembro encargado de las diferentes áreas presentará su programa para el curso.
Ya hemos retomado los jueves la Hora Santa ante el Señor, que este año quiere llevar cada semana una intención propia, que invite a acudir a más fieles y que nos una en la oración durante ese tiempo para Él.
Este mes, el templo se ha preparado para participar en la Magna Exposición de Nazarenos, con la procesión de las imágenes de Jesús del Buen Suceso y Jesús de las Penas hasta la Catedral, donde serán exhibidas hasta el día 22 de septiembre. Una celebración que ha devuelto el ambiente cofrade a nuestra parroquia al poder verse de nuevo a las imágenes ataviadas con sus mejores galas en sus pasos de semana santa, y ha generado un clima festivo por la gran afluencia de fieles en nuestro templo.
El punto de partida oficial de la Catequesis tiene lugar con el Envío de Catequistas donde son enviados por el párroco a cumplir su misión de testigos de la fe. Este curso iniciamos una nueva andadura, con nuevos catequistas y un plan de formación nuevo, que nos ofrece la Acción Católica General. La misa de Familia, siempre a la 12 horas, vuelve a acoger a familias, niños y mayores que tras el verano retoman su encuentro semanal con el Señor.
Con el profundo interés por hacer posible que la formación sea recibida por muchos fieles, ya que es esencial para la vida cristiana, este curso se ofrece un grupo nuevo de CATEQUESIS DE ADULTOS, cada MARTES A LA 18 H para quien lo desee y pueda, mientras sigue en marcha la formación de los domingos por la noche, grupo que lleva años caminando y que ahora tiene una nueva oferta formativa los martes. Los diferentes y variados grupos retoman durante el mes su catequesis: matrimonios, adultos, mujeres, redil, Equipos Nuestra Sra. Renovación carismática… y demás…
La Caridad, la atención a los pobres de nuestra feligresía, nunca se va de vacaciones. Pero sí es importante recordar LA NECESDAD DE COLABORAR CON APORTACIONES, DE DINERO O DE ALIMENTOS A NUESTRA CARITAS, no nos cansemos ni dejemos de ser generosos.
Qué este mes nos sirva a todos para programar el curso, y con la ayuda de Dios, todos encontremos nuestro sitio y nos sintamos parte de nuestra parroquia, colaborando, celebrando el don de nuestra fe, cada uno/a en el espacio, lugar y modo en el que se sienta llamado por el Señor, pero con la certeza y el gozo de saber que siempre tenemos nuestro lugar en el Corazón de Cristo y que Él nos lo muestra a través de nuestro sitio en el Corazón de su Iglesia, de nuestra parroquia.

Nuestra Señora de la Fuensanta

Vamos a empezar a compartir desde aquí nuestra hoja parroquial, con el objetivo de compartir cada semana uno de los artículos publicados. Esperamos que sea de vuestro agrado.

Hoja Parroquial número 53. Septiembre 2019. Editorial.

La Virgen de la Fuensanta, patrona de Córdoba y patrona de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de esta ciudad, celebra este año el XXV aniversario de su coronación canónica, coincidiendo con el 75 aniversario de la fundación de la Agrupación de Hermandades y Cofradías.
La Virgen de la Fuensanta fue coronada canónicamente el 2-9-94 por el nuncio en España D. Mario Tagliaferri. Y el mismo día el Papa San Juan Pablo II la denominó patrona de Córdoba.
Nuestra Patrona se encuentra permanentemente en su Santuario, que lleva su mismo nombre, construido a mitad del siglo XV, de estilo gótico-mudéjar. El origen del Santuario hay que situarlo hacia el año 1.420.
Según la leyenda, un artesano llamado Gonzalo, que tenía a su mujer muy enferma y a su hija loca, caminando por la orilla del río, notó que se le acercaban dos bellas jóvenes y un joven también muy hermoso. Una de las jóvenes se le acercó y le dijo: “Gonzalo toma agua de aquella fuente que está bajo los árboles y dásela a tu mujer y a tu hija para que la beban y sanarán de sus enfermedades”. El pobre hombre, con su corazón lleno de esperanza pensó que aquella mujer era la Virgen María, y los patronos de Córdoba, San Asciclo y Santa Victoria. En ese momento el joven le dijo: “ Haz lo que te dice la Madre de Jesús, que mi hermana Victoria y yo somos los patronos de esta ciudad”. Gonzalo buscó entre los árboles y encontró el agua, al pie de una higuera. Llenó una vasija y dio a beber el agua a su mujer e hija, y éstas sanaron.
Muchos años después un ermitaño moribundo, fue a la Fuensanta, bebió el agua y curó. El día 8 de septiembre oyó una voz que le dijo que en el tronco de aquella higuera que crecía junto a la fuente había encerrada una imagen de la Virgen, que habían ocultados los antiguos cristianos.
La barriada de la Fuensanta celebra esta fiesta organizando su “VELÁ DE LA FUENSANTA”. Una fiesta de convivencia vecinal en torno a su Virgen. Es típico la venta de “campanitas”, que antiguamente tocaban los niños para llamar al pueblo y que se acercara a visitar a la Virgen de la Fuensanta. Así como la figura de un “caimán”, que está situada en un lateral del Santuario.
El día 8 la Virgen se traslada en procesión solemne hacia nuestra Catedral acompañada de una representación de todas las hermandades de Córdoba y la Agrupación de hermandades y Cofradías.
Para conmemorar este acontecimiento se ha decidido que Nuestra Señora de la Fuensanta visite varios templos de nuestra ciudad, entre los cuales se encuentra nuestra parroquia de San Andrés.
El miércoles, día 4, la Virgen de la Fuensanta entraba en San Andrés, siendo recibida por nuestro párroco y las juntas de gobierno de nuestras hermandades (B. Suceso y Esperanza), así como numerosos feligreses que acudieron para participar y acompañar a la Virgen. En nuestra parroquia se rezó el tercer misterio glorioso, despidiendo a la Virgen que se dirigía a la parroquia de San Francisco.
Al final: “SIEMPRE MARÍA”. Para los cristianos el nombre de MARÍA está indisolublemente unido al de su hijo JESÚS.

Con Jesús en Belén

¡Buenos días con Jesús en Belén!
Dios en Jesús, ha asumido nuestra condición humana frágil, con todas sus debilidades y limitaciones, con todo nuestro pecado. Y Nos invita a acogerlo, para  darle Vida, Luz, Sentido a todo lo humano, valor de Eternidad a nuestra condicion terrena.

Que en este día de Navidad, recibamos a Dios en Jesús, y participemos de su Gracia, siendo hijos amados suyos.  Alimentémonos de Jesús en la Eucaristía, Presencia Viva de Dios que se quedó para siempre con nosotros, y llenemos nuestra alma de su Luz y de su paz.


FELIZ DÍA DE NAVIDAD.