Al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas.

Sábado de la I semana de Adviento. San Ambrosio, obispo y doctor de la Iglesia, memoria obligatoria.

Is 30,19-21.23-26
Sal 146
Mt 9,35-10,1.5a.6-8

35Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia. 36Al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor». 37Entonces dice a sus discípulos: «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; 38rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies». 10 1Llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y toda dolencia. 5A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: 6 id a las ovejas descarriadas de Israel. 7Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. 8Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios. Gratis habéis recibido, dad gratis.

Jesús cura a dos ciegos que creen en él.

Viernes de la I semana de Adviento, feria o san Nicolás, obispo, memoria libre.

Is 29,17-24
Sal 26
Mt 9,27-31

27Cuando Jesús salía de allí, dos ciegos lo seguían gritando: «Ten compasión de nosotros, hijo de David». 28Al llegar a la casa se le acercaron los ciegos y Jesús les dijo: «¿Creéis que puedo hacerlo?». Contestaron: «Sí, Señor». 29Entonces les tocó los ojos, diciendo: «Que os suceda conforme a vuestra fe». 30Y se les abrieron los ojos. Jesús les ordenó severamente: «¡Cuidado con que lo sepa alguien!». 31Pero ellos, al salir, hablaron de él por toda la comarca.

El que hace la voluntad del Padre entrará en el reino de los cielos.

Jueves de la I semana de Adviento.

Is 26,1-6
Sal 117
Mt 7,21.24-27

21No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 24El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. 25Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca. 26El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. 27Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se derrumbó. Y su ruina fue grande».

Jesús cura a muchos y multiplica los panes.

Miércoles de la I semana de Adviento, feria o san Juan Damasceno, presbítero y doctor de la Iglesia, memoria libre.

Is 25,6-10a
Sal 22
Mt 15,29-37

29Desde allí Jesús se dirigió al mar de Galilea, subió al monte y se sentó en él. 30Acudió a él mucha gente llevando tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos y muchos otros; los ponían a sus pies y él los curaba. 31La gente se admiraba al ver hablar a los mudos, sanos a los lisiados, andar a los tullidos y con vista a los ciegos, y daban gloria al Dios de Israel. 32Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Siento compasión de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino». 33Los discípulos le dijeron: «¿De dónde vamos a sacar en un despoblado panes suficientes para saciar a tanta gente?». 34Jesús les dijo: «¿Cuántos panes tenéis?». Ellos contestaron: «Siete y algunos peces». 35Él mandó a la gente que se sentara en el suelo. 36Tomó los siete panes y los peces, pronunció la acción de gracias, los partió y los fue dando a los discípulos, y los discípulos a la gente. 37Comieron todos hasta saciarse y recogieron las sobras: siete canastos llenos.

Jesús, lleno de alegría en el Espíritu Santo.

Martes de la I semana de Adviento, san Francisco Javier, presbítero, memoria obligatoria.

Is 11,1-10
Sal 71
Lc 10,21-24

21En aquella hora, se llenó de alegría en el Espíritu Santo y dijo: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien. 22Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar». 23Y, volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: «¡Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis! 24Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron».

Vendrán muchos de oriente y occidente al reino de los cielos.

Lunes de la I semana de Adviento, feria.

Is 2,1-5 o bien Is 4,2-6
Sal 121
Mt 8,5-11

5Al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó rogándole: 6«Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho». 7Le contestó: «Voy yo a curarlo». 8Pero el centurión le replicó: «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano. 9Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; y le digo a uno: “Ve”, y va; al otro: “Ven”, y viene; a mi criado: “Haz esto”, y lo hace». 10Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: «En verdad os digo que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe. 11Os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos.

Esta en vela para estar preparados.

I domingo de Adviento.

Primer domingo de Adviento de nuestro Señor Jesucristo; en este tiempo se recuerda la primera venida del Hijo de Dios a los hombres y se espera, a la vez, su segunda venida al final de los tiempos.

Is 2,1-5
Sal 121
Rom 13,11-14a
Mt 24,37-44

37Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé. 38En los días antes del diluvio, la gente comía y bebía, se casaban los hombres y las mujeres tomaban esposo, hasta el día en que Noé entró en el arca; 39y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre: 40dos hombres estarán en el campo, a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; 41dos mujeres estarán moliendo, a una se la llevarán y a otra la dejarán. 42Por tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. 43Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría que abrieran un boquete en su casa. 44Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.

¿Qué debemos hacer?

«¿Qué debemos hacer?», es la pregunta de los judíos a Jesús, y la pregunta que en este tercer domingo de adviento, podemos hacerle nosotros a Jesús: ¿Qué tengo que hacer para vivir mejor este tiempo de Adviento, para prepararme mejor para la Navidad…?

Hoy domingo de la Alegría, san Pablo en su lectura nos da alguna pauta: «estad alegres, que vuestra alegría la conozca todo el mundo, el Señor está cerca».  La presencia de Jesús llena de alegría la vida de los hombres, por ello, acerquémonos al Señor, para recuperar, para vivir en la verdadera y profunda alegría, para que con ÉL, podamos afrontar toda situación, y nada nos quite la Alegría.

San Juan Bautista, nos da más claves de respuesta: «el que tenga dos túnicas que dé una al que no tiene, y el que tenga comida le dé al que no tiene»: es la invitación sencilla pero concreta, para  SER GENEROSOS,  para dar a los demás, para pensar en los pobres, y ayudar a los que lo necesitan, para vivir una Navidad verdadera,  vivamos la caridad hacia los necesitados.
Queda tiempo para la Navidad, preguntemos al Señor: ¿qué tengo que hacer?
Feliz semana, abiertos a la Alegría del Señor que está cerca.
Abrazo fraternal.
Que Dios te bendiga, PAblo el cura