«Ánimo, soy yo, no tengáis miedo».

Jueves de la II semana de Navidad, feria, o San Eulogio de Córdoba, memoria obligatoria en la Diócesis de Córdoba.

1 Jn 4,11-18
Sal 71,1-2.10.12-13
Mc 6,45-52

45Enseguida apremió a los discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran hacia la orilla de Betsaida, mientras él despedía a la gente. 46Y después de despedirse de ellos, se retiró al monte a orar. 47Llegada la noche, la barca estaba en mitad del mar y Jesús, solo, en tierra. 48Viéndolos fatigados de remar, porque tenían viento contrario, a eso de la cuarta vigilia de la madrugada, fue hacia ellos andando sobre el mar, e hizo ademán de pasar de largo. 49Ellos, viéndolo andar sobre el mar, pensaron que era un fantasma y dieron un grito, 50porque todos lo vieron y se asustaron. Pero él habló enseguida con ellos y les dijo: «Ánimo, soy yo, no tengáis miedo». 51Entró en la barca con ellos y amainó el viento. Ellos estaban en el colmo del estupor, 52pues no habían comprendido lo de los panes, porque tenían la mente embotada.

09-01 San Eulogio de Córdoba

San Eulogio de Córdoba, presbítero y mártir
San Marcelino de Ancona, obispo
San Adriano de Canterbury, abad
San Felano, abad
San Eustracio «Taumaturgo», abad
San Honorato de Buzançais, laico
Beata Julia de la Rena, reclusa
Beato Antonio Fatati, obispo
Beata María Teresa de Jesús Le Clercq, virgen y fundadora
Santas Agata Yi y Teresa Kim, mártires
Beatos José Pawlowski y Casimiro Grelewski, presbíteros y mártires

Pronunció la bendición, partió los panes y se los iba dando a los discípulos

Miércoles de la II semana de Navidad, feria.

1 Jn 4,7-10
Sal 71,1-2.3-4ab
Mc 6,34-44

34Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas. 35Cuando se hizo tarde se acercaron sus discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y ya es muy tarde. 36Despídelos, que vayan a los cortijos y aldeas de alrededor y se compren de comer». 37Él les replicó: «Dadles vosotros de comer». Ellos le preguntaron: «¿Vamos a ir a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?». 38Él les dijo: «¿Cuántos panes tenéis? Id a ver». Cuando lo averiguaron le dijeron: «Cinco, y dos peces». 39Él les mandó que la gente se recostara sobre la hierba verde en grupos. 40Ellos se acomodaron por grupos de cien y de cincuenta. 41Y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los iba dando a los discípulos para que se los sirvieran. Y repartió entre todos los dos peces. 42Comieron todos y se saciaron, 43y recogieron las sobras: doce cestos de pan y de peces. 44Los que comieron eran cinco mil hombres

08-01 San Lorenzo Giustiniani

San Apolinar de Hierápolis, obispo
Santos Teófilo y Eladio, mártires
Santos Luciano, Maximiano y Juliano, mártires
San Paciente de Metz, obispo
San Severino de Nórico, monje y presbítero
San Máximo de Pavía, obispo
San Jorge de Kosiba, monje eremita
San Natalán de Aberdeen, obispo
San Erhardo de Ratisbona, obispo
Santa Gúdula, virgen
San Alberto de Cashel, obispo
San Lorenzo Giustiniani, obispo
Beato Eduardo Waterson, presbítero y mártir
Beata Eurosia Fabris, madre de familia
Beato Titus Zeman, presbítero y mártir

07-01 San Raimundo de Peñafort

San Raimundo de Peñafort, religioso presbítero
San Polieucto de Melitene, mártir
San Luciano de Antioquía, presbítero y mártir
San Valentín de Retia, obispo
San Crispino de Pavia, obispo
San Valentiniano de Chur, obispo
San Tilón, monje
San Ciro de Constantinopla, monje y obispo
San Alderico de Le Mans, obispo
San Canuto Lavard, mártir
Beato Mateo Guimerá, religioso y obispo
Beato Ambrosio Fernández, mártir
San José Tuân, mártir
Beata María Teresa Haze, virgen y fundadora

Está cerca el reino de los cielos.

Martes de la II semana de Navidad, feria o san Raimundo de Peñafort, presbítero, memoria libre.

1 Jn 3,22-4,6
Sal 2,7-8.10-11
Mt 4,12-17.23-25

12Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea. 13Dejando Nazaret se estableció en Cafarnaún, junto al mar, en el territorio de Zabulón y Neftalí, 14para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías: 15«Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. 16El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló». 17Desde entonces comenzó Jesús a predicar diciendo: «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos». 23Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. 24Su fama se extendió por toda Siria y le traían todos los enfermos aquejados de toda clase de enfermedades y dolores, endemoniados, lunáticos y paralíticos. Y él los curó. 25Y lo seguían multitudes venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Transjordania.

Venimos a adorar al Rey.

Lunes, solemnidad de la Epifanía del Señor.

Solemnidad de la Epifanía del Señor, en la que se recuerdan tres manifestaciones del gran Dios y Señor nuestro Jesucristo: en Belén, Jesús niño, al ser adorado por los magos; en el Jordán, bautizado por Juan, al ser ungido por el Espíritu Santo y llamado Hijo por Dios Padre; y en Caná de Galilea, donde manifestó su gloria transformando el agua en vino en unas bodas.

Is 60,1-6.
Sal 71.
Ef 3,2-3a.5-6.
Mt 2,1-12.

2 1Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén 2preguntando: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo». 3Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él; 4convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. 5Ellos le contestaron: «En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: 6“Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las poblaciones de Judá, pues de ti saldrá un jefe que pastoreará a mi pueblo Israel”». 7Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, 8y los mandó a Belén, diciéndoles: «Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo». 9Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. 10Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. 11Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. 12Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino.

06-01 La Epifanía del Señor

Solemnidad de la Epifanía del Señor
Santos Julián y Basilisa, mártires
San Félix de Nantes, obispo
Beato Macario el escocés, abad
San Raimundo de Peñafort, religioso presbítero
San Pedro Tomás, obispo
San Andrés Corsini, religioso y obispo
San Juan de Ribera, obispo
San Carlos de Sezze, religioso
Beata Rita Amada de Jesús, virgen y fundadora
Santa Rafaela María del Sagrado Corazón, virgen y fundadora
San Andrés Bessette, religioso

El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.

Domingo II después de Navidad.

Eclo 24,1-2.8-12.
Sal 147.
Ef 1,3-6.15-18.
Jn 1,1-18.

1 1En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios. 2Él estaba en el principio junto a Dios. 3Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho. 4En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 5Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió. 6Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: 7este venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. 8No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz. 9El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo. 10En el mundo estaba; | el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció. 11Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron. 12Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre. 13Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne, | ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios. 14Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. 15Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo». 16Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. 17Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo. 18A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

05-01 Santa Genoveva Torres Morales

Santa Sinclética, virgen
San Deogracias de Cartago, obispo
Santa Emiliana, virgen
San Convoión, abad
San Eduardo III, «el Confesor», rey
San Gerlaco, eremita
Beato Rogerio de Todi, religioso presbítero
Beatos Francisco Peltier, Jacobo Ledoyen y Pedro Tressier, presbíteros y mártires
San Juan Nepomuceno Neumann, obispo
Beata María Repetto, virgen
San Carlos de San Andrés Houben, religioso presbítero
Beata Marcelina Darowska, viuda y fundadora
Beato Pedro Bonilli, presbítero y fundador
Beato Robert Grau Bullich, presbítero y mártir
Santa Genoveva Torres Morales, virgen y fundadora