Los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños

JUEVES DE LA V SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, FERIA.

1 Re 11,4-13
Sal 105
Mc 7,24-30

24Desde allí fue a la región de Tiro. Entró en una casa procurando pasar desapercibido, pero no logró ocultarse. 25Una mujer que tenía una hija poseída por un espíritu impuro se enteró enseguida, fue a buscarlo y se le echó a los pies. 26La mujer era pagana, una fenicia de Siria, y le rogaba que echase el demonio de su hija. 27Él le dijo: «Deja que se sacien primero los hijos. No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos». 28Pero ella replicó: «Señor, pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños». 29Él le contestó: «Anda, vete, que por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija». 30Al llegar a su casa, se encontró a la niña echada en la cama; el demonio se había marchado.

Lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre

MIÉRCOLES DE LA V SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, FERIA.

1 Re 10,1-10
Sal 36
Mc 7,14-23

14Llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo: «Escuchad y entended todos: 15nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre». 16 17Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola. 18Él les dijo: «¿También vosotros seguís sin entender? ¿No comprendéis? Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, 19porque no entra en el corazón sino en el vientre y se echa en la letrina». (Con esto declaraba puros todos los alimentos). 20Y siguió: «Lo que sale de dentro del hombre, eso sí hace impuro al hombre. 21Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los pensamientos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, 22adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. 23Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro».

Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres

MARTES DE LA V SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, FERIA, O BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA DE LOURDES, MEMORIA LIBRE.

1 Re 8,22-23.27-30
Sal 83
Mc 7,1-13

Mc7 1Se reunieron junto a él los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén; 2y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. 3(Pues los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, 4y al volver de la plaza no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas). 5Y los fariseos y los escribas le preguntaron: «¿Por qué no caminan tus discípulos según las tradiciones de los mayores y comen el pan con manos impuras?». 6Él les contestó: «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. 7El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos”. 8Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres». 9Y añadió: «Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. 10Moisés dijo: “Honra a tu padre y a tu madre” y “el que maldiga a su padre o a su madre es reo de muerte”. 11Pero vosotros decís: “Si uno le dice al padre o a la madre: los bienes con que podría ayudarte son corbán, es decir, ofrenda sagrada”, 12ya no le permitís hacer nada por su padre o por su madre; 13invalidando la palabra de Dios con esa tradición que os transmitís; y hacéis otras muchas cosas semejantes».

Los que lo tocaban se curaban

LUNES DE LA V SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, SANTA ESCOLÁSTICA, VIRGEN, MEMORIA OBLIGATORIA.

1 Re 8,1-7.9-13
Sal 131
Mc 6,53-56

53Terminada la travesía, llegaron a Genesaret y atracaron. 54Apenas desembarcados, lo reconocieron 55y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaba los enfermos en camillas. 56En los pueblos, ciudades o aldeas donde llegaba colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos la orla de su manto; y los que la tocaban se curaban.

Vosotros sois la luz del mundo

DOMINGO V DEL TIEMPO ORDINARIO.

Is 58,7-10
Sal 111,4-5.6-7.8a.9
1 Co 2,1-5
Mt 5,13-16

13Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. 14Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. 15Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. 16Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos.

Andaban como ovejas que no tienen pastor

SÁBADO DE LA IV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, FERIA O SANTA MARÍA EN SÁBADO, MEMORIA LIBRE, O SAN JERÓNIMO EMILIANI, MEMORIA LIBRE, O SANTA JOSEFINA BAKHITA, VIRGEN, MEMORIA LIBRE.

1 Re 3,4-13
Sal 118,9.10.11.12.13.14
Mc 6,30-34

30Los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. 31Él les dijo: «Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco». Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer. 32Se fueron en barca a solas a un lugar desierto. 33Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. 34Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas.

Es Juan, a quién yo decapité, que ha resucitado.

VIERNES DE LA IV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, FERIA.

Eclo 47,2-11
Sal 17,31.47.50.51
Mc 6,14-29

14Como la fama de Jesús se había extendido, el rey Herodes oyó hablar de él. Unos decían: «Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos y por eso las fuerzas milagrosas actúan en él». 15Otros decían: «Es Elías». Otros: «Es un profeta como los antiguos». 16Herodes, al oírlo, decía: «Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado». 17Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, 18y Juan le decía que no le era lícito tener a la mujer de su hermano. 19Herodías aborrecía a Juan y quería matarlo, pero no podía, 20porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo defendía. Al escucharlo quedaba muy perplejo, aunque lo oía con gusto. 21La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. 22La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven: «Pídeme lo que quieras, que te lo daré». 23Y le juró: «Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino». 24Ella salió a preguntarle a su madre: «¿Qué le pido?». La madre le contestó: «La cabeza de Juan el Bautista». 25Entró ella enseguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: «Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista». 26El rey se puso muy triste; pero por el juramento y los convidados no quiso desairarla. 27Enseguida le mandó a uno de su guardia que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, 28trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre. 29Al enterarse sus discípulos fueron a recoger el cadáver y lo pusieron en un sepulcro.

Los fue enviando

JUEVES DE LA IV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, SANTOS PABLO MIKI Y COMPAÑEROS, MÁRTIRES, MEMORIA OBLIGATORIA.

1 Re 2,1-4.10-12
Sal 1Cro 29,10,11abc.11d-12a.12bcd
Mc 6,7-13

7Llamó a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. 8Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; 9que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. 10Y decía: «Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. 11Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, en testimonio contra ellos». 12Ellos salieron a predicar la conversión, 13echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

No desprecian a un profeta más que en su tierra

MIÉRCOLES DE LA IV SEMANA DEL TIEMPOR ORDINARIO, SANTA ÁGUEDA, VIRGEN Y MÁRTIR, MEMORIA OBLIGATORIA.

2 Sam 24,9-17
Sal 31
Mc 6,1-6

Mc 6 1Saliendo de allí se dirigió a su ciudad y lo seguían sus discípulos. 2Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada? ¿Y esos milagros que realizan sus manos? 3¿No es este el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?». Y se escandalizaban a cuenta de él. 4Les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa». 5No pudo hacer allí ningún milagro, solo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. 6Y se admiraba de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

Contigo hablo, niña, levántate

MARTES DE LA IV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, FERIA.

2Sam 18,9-10.14b.24-25.30-19,3
Sal 85,1-2.3-4.5-6
Mc 5,21-43

21Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor y se quedó junto al mar. 22Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, 23rogándole con insistencia: «Mi niña está en las últimas; ven, impón las manos sobre ella, para que se cure y viva». 24Se fue con él y lo seguía mucha gente que lo apretujaba. 25Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. 26Había sufrido mucho a manos de los médicos y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. 27Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, 28pensando: «Con solo tocarle el manto curaré». 29Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias y notó que su cuerpo estaba curado. 30Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió enseguida, en medio de la gente y preguntaba: «¿Quién me ha tocado el manto?». 31Los discípulos le contestaban: «Ves cómo te apretuja la gente y preguntas: “¿Quién me ha tocado?”». 32Él seguía mirando alrededor, para ver a la que había hecho esto. 33La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que le había ocurrido, se le echó a los pies y le confesó toda la verdad. 34Él le dice: «Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz y queda curada de tu enfermedad». 35Todavía estaba hablando, cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle: «Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?». 36Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: «No temas; basta que tengas fe». 37No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. 38Llegan a casa del jefe de la sinagoga y encuentra el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos 39y después de entrar les dijo: «¿Qué estrépito y qué lloros son estos? La niña no está muerta; está dormida». 40Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, 41la cogió de la mano y le dijo: Talitha qumi (que significa: «Contigo hablo, niña, levántate»). 42La niña se levantó inmediatamente y echó a andar; tenía doce años. Y quedaron fuera de sí llenos de estupor. 43Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.