Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios

Domingo XXXIX del tiempo ordinario, solemnidad. Jornada Mundial y colecta por la Evangelización de los pueblos.

Is 45,1.4-6
Sal 95,1.3.4-5.7-8.9-10
1Ts 1,1-5b
Mt 22,15-21

Evangelio según san Mateo.

15Entonces se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. 16Le enviaron algunos discípulos suyos, con unos herodianos, y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad, sin que te importe nadie, porque no te fijas en apariencias. 17Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no?». 18Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: «Hipócritas, ¿por qué me tentáis? 19Enseñadme la moneda del impuesto». Le presentaron un denario. 20Él les preguntó: «¿De quién son esta imagen y esta inscripción?». 21Le respondieron: «Del César». Entonces les replicó: «Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».

Palabra del Señor.

El Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir

Sábado de la XXVIII semana del tiempo ordinario. San Ignacio de Antioquia, obispo y mártir. Memoria obligatoria.

Ef 1,15-23
Sal 8,2-3a.4-5.6-7
Lc 12,8-12

8Os digo, pues: todo aquel que se declare por mí ante los hombres, también el Hijo del hombre se declarará por él ante los ángeles de Dios, 9pero si uno me niega ante los hombres, será negado ante los ángeles de Dios. 10Todo el que diga una palabra contra el Hijo del hombre podrá ser perdonado, pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará. 11Cuando os conduzcan a las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de cómo o con qué razones os defenderéis o de lo que vais a decir, 12porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir».

Hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados

Viernes de la XXVII semana del tiempo ordinario.

Ef 1,11-14
Sal 32,1-2.4-5.12-13
Lc 12,1-7

121Mientras tanto, miles y miles de personas se agolpaban hasta pisarse unos a otros. Jesús empezó a hablar, dirigiéndose primero a sus discípulos: «Cuidado con la levadura de los fariseos, que es la hipocresía, 2pues nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, ni nada escondido que no llegue a saberse. 3Por eso, lo que digáis en la oscuridad será oído a plena luz, y lo que digáis al oído en las recámaras se pregonará desde la azotea. 4A vosotros os digo, amigos míos: no tengáis miedo a los que matan el cuerpo, y después de esto no pueden hacer más. 5Os voy a enseñar a quién tenéis que temer: temed al que, después de la muerte, tiene poder para arrojar a la gehenna. A ese tenéis que temer, os lo digo yo. 6¿No se venden cinco pájaros por dos céntimos? Pues ni de uno solo de ellos se olvida Dios. 7Más aún, hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados. No tengáis miedo: valéis más que muchos pájaros.

Palabra del Señor.

Bienaventurado el vientre que te llevó

Lunes de la XXVIII semana del tiempo ordinario. Bienaventurada Virgen María del Pilar, fiesta.

La Virgen del Pilar es una advocación mariana del Reino de España que tiene como centro y origen la venerable imagen, colocada encima de un pilar, en la basílica del Pilar de Zaragoza. La Sede Metropolitana Cesar Augustana es una de las más antiguas de Hispania. Ella representa el pilar de la fe de las santas Iglesias y, como María, Reina de los apóstoles, sostiene con su intercesión materna su misión. La devoción a la Bienaventurada Virgen María del Pilar está muy extendida en España y Latinoamérica.

1Cro 15,3-4.15-16;16,1-2 (o bien Hch 1,12-14)
Sal 26,1.3.4.5
Lc 11,27-28

Evangelio según san Lucas:

27Mientras él hablaba estas cosas, aconteció que una mujer de entre el gentío, levantando la voz, le dijo: «Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron». 28Pero él dijo: «Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».

Palabra del Señor.

La boda está preparada

Domingo XXVIII del tiempo ordinario, solemnidad.

Is 25,6-9
Sal 22,1-3.4.5.6
Flp 4,12-14.19-20
Mt 22,1-4

Evangelio según san Mateo.

221Volvió a hablarles Jesús en parábolas, diciendo: 2«El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo; 3mandó a sus criados para que llamaran a los convidados, pero no quisieron ir. 4Volvió a mandar otros criados encargándoles que dijeran a los convidados: “Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas y todo está a punto. Venid a la boda”. 5Pero ellos no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios, 6los demás agarraron a los criados y los maltrataron y los mataron. 7El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. 8Luego dijo a sus criados: “La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. 9Id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis, llamadlos a la boda”. 10Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. 11Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta 12y le dijo: “Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin el vestido de boda?”. El otro no abrió la boca. 13Entonces el rey dijo a los servidores: “Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes”. 14Porque muchos son los llamados, pero pocos los elegidos».

Es Palabra del Señor

Bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen

Sábado de la XXVII semana del tiempo ordinario.

Ga 3,22-29
Sal 104,2-3.4-5.6-7
Lc 11,27-28

Lectura del evangelio de san Lucas.

27Mientras él hablaba estas cosas, aconteció que una mujer de entre el gentío, levantando la voz, le dijo: «Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron». 28Pero él dijo: «Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».

Palabra del Señor.

Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros

Viernes de la XXVII semana del tiempo ordinario.

Ga 3,7-14
Sal 110,1-2.3-4.5-6
Lc 11,15-26

Evangelio según san Lucas.

15pero algunos de ellos dijeron: «Por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios, echa los demonios». 16Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo. 17Él, conociendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo va a la ruina y cae casa sobre casa. 18Si, pues, también Satanás se ha dividido contra sí mismo, ¿cómo se mantendrá su reino? Pues vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú. 19Pero, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. 20Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros. 21Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros, 22pero, cuando otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte su botín. 23El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama. 24Cuando el espíritu inmundo sale de un hombre, da vueltas por lugares áridos, buscando un sitio para descansar, y, al no encontrarlo, dice: “Volveré a mi casa de donde salí”. 25Al volver se la encuentra barrida y arreglada. 26Entonces va y toma otros siete espíritus peores que él, y se mete a vivir allí. Y el final de aquel hombre resulta peor que el principio».

Palabra del Señor.

Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá

Jueves de la XXVII semana del tiempo ordinario.

Ga 3,1-5
Sal Lc 1,69-70.71-73.74-75
Lc 11,5-13

Evangelio según san Lucas.

5Y les dijo: «Suponed que alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche y le dice: “Amigo, préstame tres panes, 6pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle”; 7y, desde dentro, aquel le responde: “No me molestes; la puerta ya está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos”; 8os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por su importunidad se levantará y le dará cuanto necesite. 9Pues yo os digo a vosotros: pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; 10porque todo el que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama se le abre. 11¿Qué padre entre vosotros, si su hijo le pide un pez, le dará una serpiente en lugar del pez? 12¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? 13Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que le piden?».

Palabra del Señor.

Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo

Miércoles de la XXVII semana del tiempo ordinario.
Bienaventurada Virgen María del Rosario, memoria obligatoria.

Gal 2,1-2.7-14
Sal 116,1.2
Lc 1,26-38

Evangelio según san Lucas.

26En el mes sexto, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, 27a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. 28El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». 29Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. 30El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. 31Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. 32Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; 33reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin». 34Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco varón?». 35El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. 36También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, 37porque para Dios nada hay imposible». 38María contestó: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel se retiró.

Palabra del Señor.

Marta lo recibió en su casa. María escogió la mejor parte

Lc 10, 38-42

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

EN aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.
Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada junto a los pies del Señor, escuchaba su palabra.
Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios; hasta que, acercándose, dijo:
    «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano».
Respondiendo, le dijo el Señor:
    «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».

Palabra del Señor.