¿Está permitido en sábado salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?

Miércoles de la II semana del tiempo ordinario, san Ildefonso, obispo, memoria obligatoria.

Mc 3,1-6

Mc31 Entró otra vez en la sinagoga y había allí un hombre que tenía una mano paralizada. 2 Lo estaban observando, para ver si lo curaba en sábado y acusarlo.

3 Entonces le dice al hombre que tenía la mano paralizada: «Levántate y ponte ahí en medio». 4 Y a ellos les pregunta: «¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?». Ellos callaban. 5 Echando en torno una mirada de ira y dolido por la dureza de su corazón, dice al hombre: «Extiende la mano». La extendió y su mano quedó restablecida. 6 En cuanto salieron, los fariseos se confabularon con los herodianos para acabar con él.

El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado

Martes de la II semana del tiempo ordinario, san Vicente, diácono y mártir, memoria obligatoria.

Mc 2,23-28

23 Sucedió que un sábado atravesaba él un sembrado, y sus discípulos, mientras caminaban, iban arrancando espigas. 24 Los fariseos le preguntan: «Mira, ¿por qué hacen en sábado lo que no está permitido?». 25 Él les responde: «¿No habéis leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus hombres se vieron faltos y con hambre, 26 cómo entró en la casa de Dios, en tiempo del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes de la proposición, que solo está permitido comer a los sacerdotes, y se los dio también a quienes estaban con él?». 27 Y les decía: «El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado; 28 así que el Hijo del hombre es señor también del sábado».

El esposo está con ellos

Lunes de la II semana del tiempo ordinario, santa Inés, virgen y mártir, memoria obligatoria.

Mc 2,18-22

18 Como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vinieron unos y le preguntaron a Jesús: «Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?». 19 Jesús les contesta: «¿Es que pueden ayunar los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Mientras el esposo está con ellos, no pueden ayunar. 20 Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán en aquel día. 21 Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto —lo nuevo de lo viejo— y deja un roto peor. 22 Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos».

Este fue el primero de los signos que Jesús realizó en Caná de Galilea

II domingo del tiempo ordinario

Jn 2,1-11

Jn21 A los tres días, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. 2 Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda.

3 Faltó el vino, y la madre de Jesús le dice: «No tienen vino». 4 Jesús le dice: «Mujer, ¿qué tengo yo que ver contigo? Todavía no ha llegado mi hora». 5 Su madre dice a los sirvientes: «Haced lo que él os diga». 6 Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. 7 Jesús les dice: «Llenad las tinajas de agua». Y las llenaron hasta arriba. 8 Entonces les dice: «Sacad ahora y llevadlo al mayordomo». Ellos se lo llevaron. 9 El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llama al esposo 10 y le dijo: «Todo el mundo pone primero el vino bueno, y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora».

11 Este fue el primero de los signos que Jesús realizó en Caná de Galilea; así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él.


No he venido a llamar a justos, sino a pecadores

Sábado de la I semana del tiempo ordinario

Mc 2,13-17

13 Salió de nuevo a la orilla del mar; toda la gente acudía a él y les enseñaba. 14 Al pasar vio a Leví, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dice: «Sígueme». Se levantó y lo siguió. 15 Sucedió que, mientras estaba él sentado a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y pecadores se sentaban con Jesús y sus discípulos, pues eran ya muchos los que lo seguían. 16 Los escribas de los fariseos, al ver que comía con pecadores y publicanos, decían a sus discípulos: «¿Por qué come con publicanos y pecadores?». 17 Jesús lo oyó y les dijo: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores».