No desprecian a un profeta más que en su tierra

Miércoles de la IV semana del tiempo ordinario. Santos Pablo Miki y compañeros mártires, memoria obligatoria.

Oh Dios, fortaleza de todos los santos, que has llamado a san Pablo Miki y a sus compañeros a la vida eterna por medio de la cruz, concédenos, por su intercesión, mantener con vigor, hasta la muerte, la fe que profesamos.

Mc 6,1-6

Mc61 Saliendo de allí se dirigió a su ciudad y lo seguían sus discípulos. 2 Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada? ¿Y esos milagros que realizan sus manos? 3 ¿No es este el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?». Y se escandalizaban a cuenta de él. 4 Les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa». 5 No pudo hacer allí ningún milagro, solo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. 6 Y se admiraba de su falta de fe.

Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

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